Septoplastia o rinoplastia: ¿cuál necesito?

La diferencia entre la cirugía para respirar y la cirugía para la forma, cómo saber cuál es su problema y por qué las dos se combinan tan a menudo en una sola operación.

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Dos operaciones sobre el mismo órgano, a menudo confundidas, a veces realizadas juntas. La septoplastia y la rinoplastia comparten la nariz, pero no el propósito, y entender la diferencia hace que la conversación en la consulta sea mucho más clara. Como cirujano otorrinolaringólogo que ha realizado miles de ambas, el Dr. Teker plantea la elección como una cuestión de lo que necesita la nariz, y no de lo que el paciente pidió al llegar.

Septoplastia: el interior de la nariz

El tabique es la pared de cartílago y hueso que divide la nariz en dos fosas. Cuando está curvado, una de las fosas se estrecha, a veces ambas, y la nariz se tapona. La septoplastia endereza esa pared. Todo se hace a través de las fosas nasales, no hay cortes ni hematomas en el exterior y el aspecto de la nariz no cambia. Dura menos de hora y media, y la mayoría de los pacientes vuelven a casa el mismo día.

Signos que apuntan al tabique: una nariz taponada por un lado la mayor parte del tiempo, respiración por la boca durante la noche, ronquidos, boca seca por la mañana, infecciones de senos paranasales recurrentes o una curvatura evidente dentro de la fosa nasal. Los aerosoles nasales ayudan con la inflamación, pero no hacen nada contra una curvatura estructural, así que si lleva meses usándolos sin un alivio duradero, el tabique es una causa probable.

Rinoplastia: el exterior de la nariz

La rinoplastia cambia la forma: el dorso, la punta, la anchura, las fosas nasales, el ángulo con el labio. Puede hacerse con incisiones dentro de la nariz o con una pequeña incisión adicional bajo la punta, requiere una férula durante una semana y algunos hematomas, y el resultado madura a lo largo de un año. Su propósito es la apariencia, y una rinoplastia bien planificada también protege o mejora la vía aérea, pero no es para eso para lo que se hace.

Signos que apuntan a la rinoplastia: una giba que no le gusta, una punta caída o bulbosa, una nariz que parece demasiado grande, demasiado ancha o torcida de frente, o un cambio que lleva años deseando cuando mira sus fotografías.

Por qué se hacen juntas tan a menudo

El tabique y la nariz externa son una sola estructura. Un tabique curvado suele arrastrar consigo el dorso o la punta, así que una nariz torcida por fuera está casi siempre desviada por dentro. Y una rinoplastia que rebaja el dorso sin atender al tabique y a las válvulas nasales puede estrechar la vía aérea, que es la causa más frecuente de problemas respiratorios tras cirugías de nariz realizadas en otros sitios.

Por estas razones, el Dr. Teker examina el interior de la nariz con un endoscopio en cada consulta de rinoplastia y pregunta a cada paciente de septoplastia si hay algo del exterior que cambiaría. Cuando se dan ambas cosas, la respuesta es una operación combinada, la septorrinoplastia: una anestesia, una recuperación y una nariz que se ve bien y respira como es debido. El cartílago recto que se retira del tabique se utiliza como material de injerto para sostener la punta y mantener abierta la vía aérea, de modo que las dos mitades de la operación se ayudan mutuamente.

Cómo saber cuál necesita

Hágase dos preguntas sencillas.

Si su nariz tuviera exactamente el aspecto que tiene ahora pero pudiera respirar perfectamente por ella, ¿seguiría queriendo operarse? Si no, usted es paciente de septoplastia.

Si su nariz respirara exactamente como ahora pero tuviera el aspecto que desea, ¿seguiría queriendo operarse? Si no, usted es paciente de rinoplastia.

Si la respuesta a ambas es sí, es candidato a una operación combinada.

Lo que aporta la consulta

El autodiagnóstico llega hasta cierto punto. En la clínica, el Dr. Teker mira el interior de la nariz con un endoscopio fino para ver el tabique, los cornetes y las válvulas, y examina el exterior desde todos los ángulos sobre fotografías estandarizadas. En ocasiones se añade una tomografía (TC) cuando se sospecha una enfermedad de los senos paranasales. De ahí sale un plan que puede ser más sencillo de lo que esperaba, porque a veces basta con una septoplastia, o más completo, cuando se descubre un problema funcional detrás de una queja estética.

La recuperación, comparada

Septoplastia sola: nariz taponada durante una semana mientras baja la hinchazón interna, sin hematomas, vuelta al trabajo en tres a cinco días, respiración claramente mejor hacia la sexta semana.

Rinoplastia o septorrinoplastia: férula durante una semana, hematomas durante diez días, vuelta a un trabajo de oficina en aproximadamente una semana, la mayor parte de la hinchazón resuelta en un mes, resultado definitivo al año.

Sea cual sea la operación adecuada, el objetivo es el mismo: una nariz en la que ya no piense, porque parece suya y le deja respirar.

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